In ENTREVISTAS A ESPAÑOLES

Españoles en Río de Janeiro – Edu Sotos.

Edu Sotos, periodista nacido en Valencia,  nos cuenta su experiencia de los últimos tres años en los que ha vivido en la “Cidade Maravilhosa”.

Hola Edu! Cuentanos un poco sobre tí. ¿De dónde eres y hace cuánto tiempo vives en Rio de Janeiro?

Soy español nacido en Valencia donde viví sin interrupción hasta los 21 años de edad. A partir de ahí he ido cambiando varias veces de lugar de residencia, unas veces por estudios (Estocolmo), otras veces por amor (Oslo) y otras por trabajo(Barcelona). En la actualidad vivo en Río de Janeiro, un lugar que me cautivó desde mi primera visita en verano de 2012. El próximo mes de enero cumpliré 3 años en la “Cidade Maravilhosa”, un tiempo que ha pasado volando pero que me ha cambiado profundamente. A veces pienso que un año en Sudamérica equivalen a cinco en Europa en términos de maduración, superación de dificultades, etc. En cualquier caso 3 años que difícilmente podré olvidar y que me llevaré atesorados en la mochila de vuelta a Europa, lo que no sé es dónde.

espanoles-en-brasil-edu-sotos¿Por qué has elegido Brasil para vivir? ¿Y por qué en Río de Janeiro ?

Como periodista en un país en el que los diarios cierran y tus compañeros se van a la calle la opción de emigrar siempre estuvo en mi cabeza. Sin embargo, en mi caso la vida en el extranjero siempre fue un aliciente, un reto al que me encantó enfrentarme cuando tuve la oportunidad. Siento una gran atracción hacia las culturas exóticas y por el hecho de aprender otras lenguas lo que me llevó a aprender 5 idiomas. Después de vivir en Noruega, colmo de la eficiencia, la educación y sociedad modelo por excelencia, me di cuenta de que necesitaba un cambio: enfrentarme al caos para romper mis moldes mentales. Pensé que Brasil sería el lugar ideal para un periodista con ganas de triunfar, la proximidad de la Copa de las Confederaciones, las Jornadas Mundiales de la Juventud, el Mundial de Fútbol y los Juegos Olímpicos de 2016 situarían a Brasil y a Río de Janeiro, donde siempre he vivido, en el centro del huracán mediático durante varios años. Cabe recordar que en 2012 muchos creíamos que Brasil, gracias a Lula, había conseguido dejar atrás esa imagen de país atrasado, desigual y profundamente corrupto. Era un momento en el que parecía que este gran rincón del mundo iba a despegar definitivamente. Por desgracia, todo quedó un sueño… mi experiencia en Brasil se llevó mi ingenuidad, ahora no es que sea pesimista pero veo todo de otra manera. Aprendí que quien nada a contracorriente tarde o temprano se ahoga.

¿Cómo fueron tus primeros días de contacto con Brasil?

Como todo buen gringo, el primer contacto con Brasil fue espectacular. Recuerdo andar por la calle deteniéndome en cada árbol exótico, mirando los “macaquinhos” o pasando las horas en Ipanema entre cuerpos esculturales y una de las puestas de sol más increíbles que he visto. La vida de turista fue buena, pero luego llegó la hora de instalarse. Eso es otro rollo, en 2013 Río de Janeiro era caro, carísimo y apenas me alcanzó para pagar un cuarto de “empregada” en Laranjeiras. Pasé allí más de un año y pateándome las favelas, manifestaciones o lo que fuera para vender mis artículos como freelance. Fue un periodo duro pero lo recuerdo con cariño… ¡Qué rápido se espabila uno cuando hay necesidad! Por lo demás, no entraré en detalles pero os podéis imaginar como son los primeros días de un chico soltero con ojos azules en Río de Janeiro…jajaja!

espanoles-en-rio-de-janeiro¿Qué fue lo que más te impactó al llegar a Río de Janeiro?

Con 28 años ya había viajado toda Europa, Estados Unidos y hasta Japón, pero nunca había estado en un país con una miseria tan clara, directa y cotidiana. Todavía recuerdo el primer día que tuve que andar sobre un bulto inmóvil en el suelo enrollado en una manta. Era bajo el viaducto de las Laranjeiras, un grupo de mendigos vivía allí y en algunas ocasiones dormían un poco más arriba cerca del portal de mi casa. Me impactó mucho que algunos de ellos ni siquiera elegían un lugar apartado para dormir. Les bastaba con enrollarse en una manta para aislarse del mundo(supongo que el alcohol y las drogas les ayudaban a superar su penosa situación) y, a veces, dormían incluso atravesados en la acera. Recuerdo pasar mi pierna con cuidado sobre lo que parecía su cabeza para poder entrar al portal. Algo que me causó gran impacto pero que, desgraciadamente, dejó de impactarme a las pocas semanas. Hoy conozco a todos los mendigos de mi barrio, muchos de ellos niños, y les ayudo de vez en cuando. La miseria y todo lo que implica(violencia, desarraigo, racismo) es el lado más trágico de Río de Janeiro. Otra experiencia impactante fueron los primeros sonidos de disparos en la calle o la primera vez que vi un traficante armado con un fusil, pero son temas que relaciono más con mi trabajo que con mi aburguesada vida en la zona sur de la ciudad donde rara vez ocurren esas cosas. Aunque, últimamente ya no resulta tan fuera de lo común. Río de Janeiro parece recuperar su rabia de antaño a cada día que pasa.

¿Ha sido difícil la adaptación al nuevo entorno?

Muy fácil y muy difícil. Me explico. Por un lado la lengua portuguesa me resultó muy fácil de aprender a nivel hablado. Con un poquito de morro un hispanohablante chapurrea un más que decente portuñol en unas semanas. Además, siempre es más fácil adaptarse a un brasileño de fiesta que a un noruego con pocas ganas de hablar. El clima, la música, el carácter de los cariocas ayuda a que uno se sienta acogido en poco tiempo. Sin embargo, con el tiempo y cuando uno tiene asuntos serios entre manos todo ello se vuelve un problema. La falta de seriedad, el caos de los transportes, los precios abusivos, el calor asfixiante y el “malandragem” acaban sacándole de sus casillas a cualquiera. En mi caso mi aspecto físico siempre fue una gran ventaja para mi trabajo y un gran inconveniente para mi vida personal. Las palabras “alemao”, “russo” o “gringo” eran una constante en mi día a día y tuve que aprender a llevarlo con una sonrisa. A nadie le gusta que por su aspecto los vendedores le quieran timar, los taxistas darle la vueltita y los malandros se le queden fichando. Al final de todo se aprende y uno acaba desarrollando mecanismos de supervivencia. Aprendí a alternar el “gringo safado” con el “gringo boazinho” según me interesase. Una técnica que pienso adaptar con matices cuando regrese a España: no hay nada más astuto que hacerse el tonto.

Españoles en Rio de Janeiro¿Te ha sido difícil encontrar empleo en Brasil?

Más que encontrar empleo mi “problema” fue asentarme como profesional. A diferencia de muchos de otros españoles en Río de Janeiro tuve la gran suerte de poder contar con un visado por espacio de 4 años gracias a mi labor como corresponsal para un diario de Barcelona y a que me supe buscar la manera en el Consulado de Barcelona. Esto de entrada te facilita enormemente la vida y te resta muchos días de visita a nuestros queridos amigos de la Policía Federal (ironía modo ON). En fin, como a cualquier chavalín que empieza una actividad en el extranjero me costó mucho encontrar contactos, empezar a moverme solo y conocer bien la ciudad. Imaginaros cargar una cámara de fotos de 3.000 euros en una favela no pacificada de Río de Janeiro o meteros en medio de una de las manifestaciones de 2013, con Black Blocs, bombas aturdidoras, gas lacrimógeno, etc. Todo ello sin un seguro de salud y no sabiendo si el periódico se interesaría en publicar tu historia. Fue una época dura pero interesante, ahora con más experiencia y más asentado me he vuelto muy selectivo. Tuve mucha suerte en mis principios y no quiero jugármela si sé que no vale la pena. Sin embargo, echo de menos pisar más las calles y detesto pasar tanto rato al teléfono hablando con personas a las que muchas veces no les apetece hablar con la prensa. Sé que en 2015 muchos amigos periodistas han tenido que hacer las maletas por falta de historias, pero no tengo ninguna duda que Río 2016 va a ser un gran trampolín para muchos de nosotros y una increíble experiencia. Creo que será el broche de oro a mi etapa profesional en Brasil.

¿Cuál es tu opinión general sobre los brasileños de tu entorno?

Hablar de los brasileños como un todo es tan imposible como hablar de los europeos en conjunto. Al igual que un sueco y un siciliano tienen poco o nada que ver con un vasco, lo mismo ocurre con bahianos, gauchos o paulistas. Particularmente siento una gran simpatía por gauchos, paulista y mineiros, creo que son la versión más amable del brasileño porque no han desarrollado el malandragem extremo de los amigos cariocas(modo ironía ON todavía). No puedo con la falsedad que en muchas ocasiones demuestran los brasileños. Son capaces de mentirte a la cara con una sonrisa y eso lo llevo fatal, aunque también es cierto que es esa misma sonrisa la que a uno le hace sentirse en casa. El brasileño es acogedor, simpático y siempre dispuesto a echar una mano aunque a veces es mejor apañárselas a solas. Algo que no consigo entender es porqué si no tienen ni idea de una dirección se lo inventan automáticamente. En fin, creo que los brasileños son tan extremos como su país. Tienen algunas de las cualidades humanas más increíbles que he visto y algunas de las peores. El gran problema de Brasil y de los brasileños siempre será la educación. Existe un gran abisma entre las personas cultas y quienes no han tenido acceso a una educación superior. Ojalá algún día este país consiga vencer esa batalla que está en la base de la gran mayoría de sus problemas: violencia, intolerancia, corrupción,etc.

¿Qué es lo que más te gusta de Río de Janeiro?

Creo que viviendo en Río de Janeiro esta es la respuesta más fácil de toda la entrevista. No me podía creer que vería tucanes, monos, zarigüeyas o capibaras en medio de una ciudad y de forma habitual. La geología de Río de Janeiro es impresionante, subir el morro de los Dois Irmaos o la Pedra da Gávea es un sueño para cualquier amante de la naturaleza. Las playas del estado de Río de Janeiro no tienen nada que envidiar al Caribe y Ipanema es probablemente la mejor playa urbano del mundo y todo un microcosmos digno de estudios antropológicos. La samba, el Carnaval, las mujeres, el Reveillón, el Maracaná, el açaí…. Hay mil cosas que podría decir y que sé que siempre echaré de menos cuando deje esta ciudad.

¿Y lo que menos te gusta?

Sin duda la inseguridad. En ocasiones tengo la impresión de estar viviendo en una gran jaula en la zona sur. Salir más allá de allí es una aventura y por la noche ningún lugar es completamente seguro. Al principio no le daba importancia y caminaba solo a cualquier hora sin que jamás me pasase nada. Sin embargo, ya he visto desgracias muy de cerca y uno se lo piensa más a la hora de jugársela. Otra paranoia que tengo son los autobuses… siento pánico cada vez que bajo a Copacabana y el conductor gira en la primera curva a la salida del túnel de Rio Sul. Me parece que el motivo más probable de palmarla en la parte pija de la ciudad es que te atropellen… En fin, una paranoia mía pero que no se puede olvidar si vas en bici o state de manera habitual. De los precios de los alquileres no voy a hablar porque me dan ganas de volverme!

¿Qué consejo le darías a aquellos españoles que quieren instalarse en Río de Janeiro?

Que sepan cuales serán los pros y los contras de Río de Janeiro. Es una ciudad extrema de luces y sombras. Creo que es importante estar al tanto de todo lo bueno y lo malo que puede conllevarte una vida aquí. Probablemente jamás recomendaría esta ciudad a una familia con niños pequeños pero como siempre se trata de hasta qué punto te vaya a compensar. No es igual una personas que se viene a buscarse la vida que un empresario que se mete con toda su familia en un super condominio de Barra da Tijuca y que jamás pisará un azulejo de Lapa o a decir “pqp”…

¿Qué es lo que has aprendido en tu nueva vida en Brasil?

He aprendido a vivir. Vivir el presente y vivirlo ahora. El hedonismo bien llevado es la gran sabiduría de los cariocas. Creo que tener esto en mente me servirá el resto de mi vida. Difícilmente tendré que enfrentarme con los dilemas y dificultades de estas personas una vez regrese a mi país.

¿Crees que vivirás muchos años en Brasil? ¿Intención de volver a España?

Creo que todo tiene un tiempo y un lugar. Para mí Brasil ya dio lo que tenía que dar. Quiero regresar a Barcelona, con mi gente, mis bares, mis amigos, mis parques y mis montañas en las que perderme y todo ello a menos tiempo del que tardaría en viajar de Laranjeiras a Barra da Tijuca. Siempre llevaré a Brasil en el corazón pero mi tierra es otra y es donde quiero echar raíces.

¿Qué es lo que más extrañas de España?

Probablemente que se me entienda. No estoy hablando del idioma, sino de mis inquietudes, mis ideas, mi forma de ver el mundo. Por mucho que uno viva años y años en otro país, no hay nada como un paisano para encontrar puntos en común. Echo de menos las conversaciones sobre política, marujeo o fútbol con cualquier desconocido en una terraza del Born de Barcelona o del barrio del Carmen en Valencia. Sé que no es lo que se espera oir de un “nómada del SXXI” pero es que llevo 10 años sin asentarme en ningún lugar y con casi 32 años empiezo a ver las cosas de otra manera. Solo pienso en regresar y agarrar el coche el fin de semana para perderme en los pueblitos, comer rico y andar en mountain bike con mi chica. Después de haber corrido mucho en poco tiempo, la tranquilidad de estar en casa vale más que cualquier aventura. No significa que dejaré de viajar, de hecho aun me falta Perú, Bolivia y la Patagonia entera! Pero creo que me toca regresar y asentarme, es lo que me pide el cuerpo. Recuperar la mirada ingenua del turista a veces también es bueno.

¿Quieres saludar?

Sí, claro! Me gustaría saludar a todos aquellos que habéis perdido 10 minutos de vuestra vida leyendo mis peripecias por Brasil. Puede que a muchos no os sirva de mucho o que no os cuenta nada nuevo. Pero siempre está bien ver por donde le llevó el camino de Brasil a otro antes que a vosotros mismos. Y si ya llevas tiempo viviendo en Brasil quizá os reafirme en que vosotros sí llegasteis a conectar íntimamente con el país. Hay tantas visiones de Brasil como personas leerán esta entrevista. Lo importante es saber extraer lo que a uno le sirve de la experiencia de los demás. Brasil le cambia la vida a cualquiera, solo depende de vosotros decidir si será a mejor o a peor. Este país no deja indiferente a nadie!

 

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